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Acercando la realidad nacional

Tiene un nombre desastroso: le puse ‘Indaga Colombia’ mientras logro algo decente. Ahora, olvidando esto, se trata de un medio digital que da visibilidad a noticias y denuncias regionales, usualmente desapercibidas, y cuyo objetivo es, además de convertirse en un medio para fiscalizar el poder, acercar estos temas y hacerlos relevantes para la toma de decisiones tanto de la ciudadanía como del poder. Esto, con una visualización innovadora y herramientas del periodismo actual como la visualización de datos.

La idea es recoger también denuncias locales, darles contexto a los temas y contrastar las versiones para sacar a la luz historias que muchas veces los periodistas locales tienen que guardarse por seguridad básica o que nunca llegan a los grandes medios ni impactan realmente a los involucrados.

Considerando las graves limitaciones del acceso a internet y la libertad de prensa en muchas zonas del país, este medio se plantea tres ejes temáticos iniciales, no exclusivos, de producción de contenidos: acceso a internet (brecha digital), ley de transparencia (vigilancia de lo público) y libertad de prensa. Más allá de eso, las temáticas están determinadas por la coyuntura y las denuncias conseguidas por el medio.

Estructura

El sistema de navegación tradicional por secciones me parece tremendamente aburrido, y me gustaría tener un sistema similar a parallax scrolling o sitios web pageless. Para lo periodístico, el primero de ellos se ha utilizado especialmente por su capacidad de construir una narrativa multimedia para contar historias completas, como The Reykjavik Confessions o Snowfall, y por eso me puede ser útil para contar historias específicas, aunque no tanto para el diseño general de la página web.

Ahora, más allá de la visualización, estas serían las categorías del contenido (o secciones):

  • Las historias relevantes del día. Recoge los temas y noticias diarias a partir del monitoreo de medios. Es agregación enriquecida, crítica, análisis y fact checking. Puede haber noticias (‘hechos’ específicos) o reportajes más complejos.
  • Denunciómetro. El lugar donde se recogen las denuncias ciudadanas, se presentan en un mapa por lugar de origen desde donde se puede acceder a otras denuncias anteriores. Es un ‘denunciómetro’ porque cuando vaya pasando el tiempo permitirá comparar la cantidad de denuncias por regiones del país. Cada denuncia debería haber pasado por varios filtros y debería estar además contrastada con otras versiones.
  • El medidor de mentiras. Recoge todos los temas de fact-checking, aunque algunos puedan estar en la primera sección. Sin embargo, vas más allá porque analiza discursos o anuncios oficiales, y temas presentados por medios que no pasan el filtro para ser una de las historias del día.
  • Investigación. Esta no es una sección inicial del medio, y recogería historias a las que les hemos dado vuelo con investigaciones propias, presentadas en numerosos formatos —desde reportaje escrito, agregación hasta visualización de datos, o combinados.
  • Eventualmente también podría haber Campañas. Por ejemplo, convertirnos en abanderados de la lucha de un niño por poder ir al colegio o de una comunidad por obtener agua potable.

Financiación

La financiación será, inicialmente, autogestionada. En principio el sitio web estará montado en la plataforma de WordPress, que puede ser gratuita o Premium, a 99 dólares el año, e incluye un dominio sin el “.wordpress.com”. También hay que incluir el costo del diseño o del tema (plantilla). Por la misma línea, este medio podría montarse en plataformas que sean adaptables fácilmente a dispositivos móviles y más fáciles de hacer interesantes visualmente, como Strikingly y Webflow.

En cuanto a financiación, hay varias opciones que habría que ver con cuidado y que acá señalo a grosso modo.

Cuando el medio tenga reconocimiento podrán hacerse alianzas de otra índole y/o eventos que pueden recibir financiamiento. Por ejemplo:

  • Cursos de periodismo en regiones, para ciudadanos, estudiantes de colegios, universitarios o profesores.
  • Cursos de periodismo de datos.
  • Eventos de divulgación acerca de la importancia de la conectividad a internet, la ley de transparencia y sobre temas de libertad de prensa, tanto en regiones como en Bogotá.
  • Foros de expertos para buscar soluciones a los problemas encontrados.
  • Capacitaciones o asesorías sobre la implementación de la ley de transparencia en zonas alejadas del país.
  • Acuerdos tácitos para producir el insumo de historias para otros medios, que puedan ser publicadas en ambos medios, o agregadas por otros medios digital.
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[Reflexión 11] No seamos como Andiarios

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En mi exposición de futorología hablé de una hipótesis que tiene que obligarnos a revisar nuestros modelos de negocio, diseños web, rutinas de producción de contenido, etc.: la transformación de las dinámicas de consumo de información en internet que significará en corto tiempo el fin de las páginas web.

En concreto, esta idea fue presentada por el futurólogo (de Yale) David Gelernter en Wired, y es desarrollada por blogueros como John McTigue, en Kunocreative, y , en Ph-creative.com. El tema es muy interesante, y es pertinente por las implicaciones que tiene para quienes estamos pensando en emprendimientos de periodismo digital.

El tema es muy amplio, así que voy a señalar un aspecto que me parece esencial a esta idea: la oposición entre un internet donde la navegación es estática y basada en lo espacial y otro donde los sitios web se basan en un paradigma temporal. En este segundo modelo hay un flujo continuo de contenido de diversas fuentes, unificados en un solo espacio. Es como un rollo de papel eterno y no como las hojas de un libro; un rollo de papel en el que el usuario puede definir lo que le interesa que vaya apareciendo en ese flujo constante.

En esto las redes sociales son las precursoras. Comparen, por ejemplo, el sitio web de El Tiempo, Pulzo o cualquier medio de noticias con su propio Timeline de Facebook. Mientras en los sitios web los contenidos solo se actualizan tras oprimir F5 y la navegación va en función de las secciones y su distribución espacial, en Facebook o Twitter hay un continuo que reúne -ya sea filtrado por un algoritmo, o no- contenidos de diversos tipos y fuentes, y cuyos contenidos nunca dejan de actualizarse.

Si bien las redes sociales son las precursoras de este proceso, un caso posterior puede ser la reciente aplicación Yahoo! News Digest, que empaqueta las noticias más importantes y las envía al usuario en la mañana y en la tarde. Este servicio “muestra noticias cortas y digeribles hermosamente diagramadas” en los dispositivos móviles y sin publicidad de por medio, como explicó Wayerless poco después de que saliera la app.

yahoo news

Las noticias son producto de agregación de diversas fuentes y son además editadas por personas. Yahoo! News Digest busca presentar “tanto un contenido breve como todo el contexto que necesita el lector para chequear datos y profundizar si así lo quiere”, según explica Wayerless.

Esta herramienta, sin embargo, carece de algunas de las ventajas que tienen las redes sociales y plataformas similares, y que pueden llegar a hacer tambalear a la tradicional página web de los sitios noticiosos. El hecho de que el contenido llegue en ediciones replica uno de los problemas no solo del periodismo digital actual, sino, peor aún, del papel.

Otras aplicaciones interesantes que van por la misma línea pueden encontrarse en este artículo de The New York Times, que admite que “la industria de las noticias está cambiando más rápido que nunca en la actualidad. Las aplicaciones para teléfonos inteligentes y tabletas le han dado a los consumidores hambrientos de noticias una forma totalmente nueva de descubrir lo que está pasando en las cercanías y alrededor del mundo”.

Una de estas aplicaciones es Flipboard, de la que ya se había comentado algo en clase, y Circa News. Estas se acercan más al tipo de aplicación que debería asustar a los medios que basan su sostenimiento en la publicidad por tráfico del sitio web (¿todos?) y que nos debería poner a pensar a todos para adelantarnos al testarazo.

CIRCA

Aunque ambos le apuestan a la personalización del contenido por parte del usuario, la primera app funciona principalmente con algoritmos y la segunda basa su funcionamiento en la curaduría por parte de personas. No obstante, en Circa se puede -por ejemplo- seguir una historia automáticamente: le das Follow a la noticia sobre la decisión judicial en el caso Ferguson y la aplicación te va a actualizar constantemente lo último que se conoce de la historia. Uno puede, además, personalizar las categorías sobre las que quiere recibir la información cotidiana (por ejemplo, quiero solo ver deportes o chismes…).

Flipboard se define como “tu revista personal, llena con cosas que te importan. Ponte al día con las noticias, descubre cosas asombrosas de alrededor del mundo y mantente conectado con las personas más cercanas: todo en un solo lugar”. Y todo muy organizado, categorizado y actualizado en tiempo real, debo decir.

Como sería muy largo ponerse a explicar en detalle cómo es la cosa, ahí les dejo un videito con la tercera generación de esta app:

A mí personalmente me gusta un montón, y cuando tenga un dispositivo móvil decente, seguro dejaré de usar otra plataforma para actualizarme de noticias, artículos de revistas e historias de casi cualquier tipo. O tal vez utilice una o dos apps más, pero lo más probable es que me olvide de los sitios web, especialmente cuando no esté sentado frente a un computador. La posibilidad de que esto le pase a todos los lectores es, precisamente, la hipótesis del fin de la página web que plantea Gelernter.

Así que cuando eso pase y seamos emprendedores digitales, ojalá tengamos una mejor ficha que mandar una carta pidiéndole a Flipboard que deje de agregar nuestros contenidos. No seamos Andiarios.

Plata es lo que hay

papatos

Entender la naturaleza y los contenidos de cada uno de los medios ‘del futuro’ permite demarcar de entrada el abanico de posibilidades de financiación con que es posible contar en cada caso. Por ejemplo, para alguien que quiera crear un medio sobre temas políticos o socialmente relevantes -un medio democratizante, dirían-, la pauta publicitaria, al menos en el sentido tradicional -marcas, compañías…-, debería ser el Coco.

Todos estamos más o menos familiarizados con los constantes conflictos de intereses, dilemas editoriales y rechazos que sufren periodistas por historias que pueden afectar a la compañía dueña del medio de comunicación o para un pautante. De hecho, el pasado viernes 7 de noviembre en un conversatorio en el marco de este evento del Ceper y el Centro Carter entre Juanita León (La Silla Vacía), Daniel Moreno (México, Animal Político) y Pacho Escobar (Las2Orillas, en reemplazo de María Elvira Bonilla), este último contó un caso que lo ejemplifica a la perfección. En alguna ocasión, Las2Orillas acordó pauta con una compañía X que no fue nombrada. A los pocos días, ese medio sacó una nota que afectaba al pautante, y el dueño (o el gerente) de esa empresa llamó personalmente a exigir que eliminaran ese artículo. María Elvira Bonilla decidió devolverle el dinero y cancelar el contrato.

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El prosumidor #NoPagaMás

no pago

La última (¿y más estúpida?) de las campañas online que han sido lanzadas en Colombia es la #Colatón #YoNoPagoMás, que se vio materializada este miércoles. La idea era que la ciudadanía ingresara masivamente sin pagar como forma de protesta ante el mal servicio de Transmilenio y “las arbitrarias incrementos” (?), y es una muestra menos alegre de activismo web. Para mal o para bien (para mal), es un ejemplo de campañas lanzadas por ciudadanos prosumidores.

(Dicho sea de paso, es la primera vez que veo a empleadas del aseo de una universidad hablando de una campaña iniciada online).

No se hizo esperar la contra que mantiene la estética de la original aunque fue promovida en la página de Facebook de la Secretaría Distrital de Movilidad y otros organismos oficiales: #DecidíNoColarme.

sí pago

En realidad, detrás de esta guerra comunicativa es probable que hubiera organizaciones e instituciones de diversa índole y no solo ciudadanos prosumidores actuando individualmente. Creo que ambos casos muestran que la ciudadanía activa es previa al activismo digital, y no al revés -aunque hay iniciativas que pueden ir en contra de esta afirmación, como las hackatones.

La colatón es inútil políticamente y peligrosa, pero tal vez el antecedente más sobresaliente de una bobada online haya sido la campaña #ItsColombiaNotColumbia, ideada, por su puesto, por publicistas. Mejor fue la reacción: #ItsCocaineNotCokeaine, pero me temo que esta ya no aparece en Facebook.

Detrás de esa campaña hay también temas económicos y de marca (país) que la motivan, así como una organización encargada de ponerla en marcha, según explica  su página de Facebook. Allí dice que se trata de “un movimiento social que promueve el comienzo de un cambio sobre la percepción que se tiene en el extranjero sobre Colombia. Su objetivo es trasmitir las características y cualidades actuales de nuestro país y mostrar que hoy en día es foco de grandes inversionistas a nivel mundial, gracias a su crecimiento económico, social y cultural”.

Que los consumidores son ahora también productores de contenido es un hecho permanente, haya o no campañas masivas sobre temas específicos como #BringBackOurGirls o #MatrimonioIgualitarioYA. El origen de estas dos últimas también está en organizaciones cívicas o grupos de activistas preocupados por ambas coyunturas, y por eso corresponden a un nivel diferente al del mero ciudadano consumidor-productor de información. El problema es que estamos hablando de dos cosas diferentes al mismo tiempo: por una parte, la capacidad de individualmente producir contenidos para cierta audiencia gracias a las redes sociales y, por otra, el activismo 2.0 sobre temas específicos. Son redes ciudadanas y no individuos los que son capaces de poner en marcha campañas de este tipo, tengan o no impacto en el mundo real, y sean o no relevantes para la democracia -como #MatrimonioIgualitarioYA-, o tontadas -como #YoNoPagoMás.

Dados estos antecedentes hay un par de preguntas que uno debería hacerse. Primero, hasta qué punto la clase de contenidos que generan los individuos prosumidores son aquellos relevantes para la ciudadanía democrática. En principio todo el mundo comparte música, habla bobadas -son parte importante de la vida de todos-, pero a veces también discute y toma posición sobre temas de relevancia pública. La segunda pregunta es hasta qué punto las campañas que apuntan a construir ciudadanía sobre esos temas relevantes son posibles por fuera de organizaciones preexistentes, movimientos políticos, etc.

En últimas, sigue sin ser claro cuál es el verdadero impacto del prosumo en la construcción de una sociedad más democrática y mejor informada.

[Entrada recomendada] Reflexión 7: El trecho del chisme digital a la historia periodística

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Licencia Creative Commons / Flickr

Las redes sociales han transformado las dinámicas de consumo de información a tal punto que los homes de medios del tamaño de The New York Times son cada vez menos visitados. Estas transformaciones han modificado también las maneras de hacer reportería de los periodistas que trabajan para esos medios.

Así lo confirma, para el caso estadounidense, ‘The American Journalist in the Digital Age’, un informe realizado en 2013 por los profesores de periodismo Lars Willnat y David Weaver, y publicado este año por la Escuela de Periodismo de la Universidad de Indiana. Es el último de una serie de reportes producidos cada más o menos 10 años desde 1971. En The Switch, un blog de The Washington Post, Andrea Peterson recoge tres tablas que explican el comportamiento de los periodistas gringos en internet y redes sociales. Este es un resumen grueso de las conclusiones a las que llegaron los investigadores: Continue reading

Failfografía

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Mi proyecto para esta clase es, a grosso modo, un medio digital que recoja, analice y divulgue denuncias y noticias regionales para darles relevancia y acercarlas a los principales escenarios de toma de decisiones. Sin embargo, cuando uno empieza a pensarlo desde la reportería digital o la visualización de datos se estrella rápidamente con la primera y más grande limitación: la enorme brecha digital y limitada penetración de internet en muchas de las regiones de Colombia.

En Colombia hay 8,4 millones de suscriptores a Internet (7,6 millones de ellos a banda ancha), pero su distribución es tremendamente desigual. Según muestra el Mapa de Medios en Colombia del Ceper, aunque el índice de penetración de Internet banda ancha era en el país del 16% en 2013, realmente solo en 6 departamentos sobrepasaba el 10%. No es difícil adivinar cuáles son: Bogotá D.C., Antioquia, Risaralda, Santander, Valle del Cauca y Quindío.

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Let’s play an iPad game

¡Gran montaje!

¡Gran montaje!

Off topic:

Alguien dejó el iPad sobre una mesa a la salida de la clase. Yo, Gabriel, lo encontré y lo tengo conmigo. Escribo por acá porque no tengo el email de nadie. Mi número es 321 230 8763.

On topic:

Con esto doy por cumplido el reto impuesto durante la última clase. 😛